domingo, 17 de noviembre de 2013

Días Oscuros - Parte 1 -

Luisa, sentada en una vieja silla de madera que contrastaba con la hermosa cerámica del piso y un lujoso televisor al fono de la habitación; apagó su cigarrillo y bebió de su copa; caminó hacia la ventana y vio a la mujer con un vestido blanco algodon y unos audífonos rosa, era la misma que había visto ayer en el centro comercial. Sintió un deseo insaciable de hablarle y condujo sus pasos hacia la puerta, pero su tacón, enredó en la lujosa alfombra turca; cayó por las escaleras y su cabeza fue detenida estrepitosamente por la imponente puerta de cedro.

Al día siguiente, el noticiero de las siete titulaba: la famosa actriz Luisa Acosta fue encontrada sin vida en su apartamento, al sur de la ciudad, según los primeros indicios de la policía, se trata de un homicidio perpetrado por su pareja... El caso fue la comidilla de los medios durante meses, pero un año después nadie recordaba el hecho. Menos Ana; ella seguía observando por horas la portada de la revista en la que su amada posó por última vez, su dolor era acompañado por grandes tragos de un licor amargo y oscuro como su propia vida.

A diez kilómetros de allí, en una lúgubre celda, esperaba Camila su condena por homicidio.
 – ¿Porqué me has abandonado?, ¿Acaso tu estas en todas partes y todo lo puedes ver?, ¿Porqué permites esta injusticia, Dios?, decía Camila con dolor infinito y ahogada en sus propias lagrimas.
Mientras Camila maldecía su suerte, llega su hermano Manuel –Hermanita, yo siempre estaré contigo y te juro que los que te han hecho esto van a pagar- dijo Manuel con la voz entrecortada.
La escena era desgarradora. En ese momento entro un guarda de la prisión y algo exaltado exclamo: No más visitas, ¡aléjense! ¡Aléjense!


A las 9:45 de la mañana de un martes de octubre Camila esperaba su sentencia…




-La segunda parte sera publicada el 30 de noviembre de 2013-

domingo, 10 de noviembre de 2013

El momento de la paz es ahora



Por: Diego Joan Urrea Guzmán

     Un acuerdo nacional para impulsar el desarrollo de Colombia, alcanzando la paz, solamente es posible si hay un consenso entre los diferentes actores de la sociedad. Porque un acuerdo solamente es realizable mediante una democracia real que involucre al pueblo, pero ¿cómo hacerlo con una sociedad polarizada? El país vive quizás una de las épocas más trascendentales de todos los tiempos, el momento de pensar en el futuro, un futuro en paz. Pero no hay unanimidad sobre la paz, el porqué es que aun prevalece en la mente de los colombianos la tesis Uribista de los últimos diez años, cuando se habló no de conflicto armado, sino de terroristas a los que había que derrotar.
     El candidato del Uribe centro Democrático, Óscar Iván Zuluaga, aseguró que si es elegido como presidente finalizará los diálogos de paz con las FARC, pero creo que los colombianos estamos llegando a un acuerdo y es que no es conveniente interrumpir estas negociaciones en La Habana porque difícilmente Colombia volverá a tener una oportunidad como la actual para avanzar en la búsqueda de la paz con la guerrilla.
     La paz no es gratis, ninguna nación que ha sufrido este tipo de procesos ha llegado a los acuerdos mutuos sin ceder ya sea ideológica o socialmente, tal vez lo que mas preocupa, especialmente a las víctimas de este grupo guerrillero es la impunidad que podría presentarse; el Gobierno colombiano debe mostrar la urna de cristal del procesos de paz y abrir el dialogo con las victimas ya que son las que más demandan información acerca de los avances de las conversaciones.

     Para a alcanzar la paz las FARC deben ceder y dejar las armas, el narcotráfico y su gran su influencia en la minería ilegal, y los colombianos tendremos que estar dispuestos a escuchar otras propuestas, a convivir en una democracia más fuete, donde se garantice la igualdad de condiciones a todos los partidos políticos para que no se repita la punible historia de la Unión Patriótica de los 80’s y 90’s.

     Creo que los colombianos estamos de acuerdo en que el camino para la paz, es la paz misma, no el exterminio físico y sistemático de la guerrilla como se intento en el gobierno pasado ya que se demostró que es imposible derrotarlos por esa vía. El momento de la paz con la guerrilla es ahora.