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ivimos en la era de las Fake News, pues, las redes
sociales han facilitado la difusión de rumores, pero no son las culpables de
las preferencias de la gente ya que las personas están dispuestas a compartir
noticias que les generan disgusto, rabia, miedo o por el simple hecho que nos
las compartió un amigo, sin tener un mínimo de criterio, solo por la
efervescencia del momento. Esta situación ha creado un caldo de cultivo para
las noticias falsas en todos los contextos sociales: política, economía y
relaciones personales se han visto permeadas; solo por nombrar un ejemplo, en
2017 cuando gano el no en el referendo por la paz en Colombia, los defensores
del no reconocieron que compartieron noticias falsas e información confusa pues
querían que “la gente saliera emberracada a votar”, sin importar a quien
afectara o que consecuencias podría traer dicha acción pues las noticias falsas
se dieron desde ambos bandos; hay muchas circunstancias que facilitan la
creación de Fake News una situación particular es que todos somos creadores de
contenido. Solo basta un celular con conexión a internet y un discurso
elocuente y enardecedor para encender la polémica o vender opiniones como
noticias; y ahí es donde entra en juego el nuevo papel del periodismo, los
medios y los observatorios de prensa deben prender el “detector de mentiras” y
aclarar las informaciones confusas, este es un papel que ya algunos medios del
país han asumido y es el futuro del periodismo en la actual coyuntura. El
periodismo mundial está en crisis pero de las crisis pueden surgir nuevas
oportunidades y ese es el reto que deben enfrentar los comunicadores, pues
todos podemos crear contenido pero informar con criterio e imparcialidad solo
lo hacen los periodistas comprometidos.
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